24 jun 2017

El psicoanálisis es un método creado por el médico y neurólogo austríaco Sigmund Freud (1856–1939) que tiene como objetivo la investigación y el tratamiento de las enfermedades mentales. Se basa en el análisis de los conflictos sexuales inconscientes que se originan en la niñez.
Psicoanálisis
La doctrina psicoanalítica sostiene que los impulsos instintivos que son reprimidos por la conciencia permanecen en el inconsciente y afectan al sujeto. Es importante tener en cuenta que el inconsciente no es observable por el paciente: el psicoanalista es quien debe volver accesibles dichos conflictos inconscientes a través de la interpretación de los sueños y los actos fallidos y de la asociación libre.

Según Freud, la asociación libre era la regla fundamental del psicoanálisis; se trata de una técnica que consiste en que el paciente exprese, durante las sesiones de terapia, todas sus ideas, emociones, pensamientos e imágenes tal y como se le presentan, sin restricciones ni ordenamientos. Ante esta apertura, el psicoanalista debe determinar qué cosas, dentro de esas manifestaciones, reflejan un conflicto inconsciente. Cabe mencionar que, a pesar de contener el término libre, esta práctica también está sometida a las decisiones de nuestro cerebro.

Resulta interesante señalar que el psicoanálisis ha detectado diversos mecanismos de defensa que consisten en procedimientos psicológicos no razonados destinados a minimizar las consecuencias de un acontecimiento que genera estrés. Veamos algunos de ellos a continuación:

* la represión, que mantiene alejados de la conciencia los elementos dolorosos;
* la condensación, los sueños que conjugan diversos fragmentos en un mismo elemento;
* el desplazamiento, que se da cuando las ideas se desplazan de un hecho inaceptable o peligroso a uno aceptable.

Durante un tratamiento de psicoanálisis, los pacientes suelen descubrir cosas acerca de ellos mismos que no quieren aceptar, o que les resultan demasiado difíciles de entender; muchas veces, ante tales hallazgos, huyen despavoridos de la terapia, para nunca regresar. Es importante que los terapeutas se antepongan a estas situaciones, que son especialmente comunes en los casos de personas que no se han psicoanalizado antes.

Psicoanálisis Durante una sesión: Los psicólogos pueden intervenir hasta un cierto punto, y esto depende de la escuela a la que pertenezcan; lo más común es que se de al paciente el tiempo necesario para ahondar en su interior, descubrir gradualmente detalles de su persona que han permanecido ocultos durante años, y guiarlos para que los entiendan, los acepten y trabajen sobre ellos.

Además de dar el espacio para que los pacientes descubran poco a poco las raíces de sus problemas e intenten comprenderlos, se recomienda no proponer medidas violentas, sorprendentes, que acarreen cambios bruscos e inesperados, ya que esto suele generar un efecto negativo y contraproducente. A menudo los psicoanalistas se sirven de la ayuda de los psiquiatras, cuando consideran que una persona puede beneficiarse del consumo de algún fármaco. Esta decisión es adecuada en muchos casos, pero es fundamental que no la comuniquen a sus pacientes sin prepararlos para ello.

Existen opiniones muy diversas con respecto a la terapia: muchas personas temen buscar ayuda en el psicoanálisis, por creer que este recurso corresponde solamente a alguien con graves trastornos mentales.

Sin embargo, ante etapas de profunda depresión, incluso los incrédulos acuden al diván, pero no sin ciertas reservas; se trata de un paso muy importante, de una decisión delicada que puede desmoronarse si no se recibe el trato adecuado. Cuando alguien se siente vulnerable, lo último que necesita es que se critique bruscamente su comportamiento o sus ideas, sobre todo si esto viene de un ser en quien confiamos.


Por último, el fenómeno conocido como transferencia se refiere al momento de la terapia en la cual el paciente transfiere en la figura de su psicólogo ciertas experiencias vividas en el pasado, por lo general relacionadas con la distorsión de las figuras paternas y maternas.

20 may 2011

CAPITULO 3: Comité de bienvenida

A unos metros con el arco curvo de la entrada de Duhan y el búfalo detrás de él Leiko y Jacob fueron recibidos por la guardia de turno rodeándolos a ellos y atrapando al búfalo con sogas atándolo al suelo.
-Supongo que esta no era la entrada que esperabas recibir verdad Leiko, dime que no tienes “Conocidos “como en Dortemor.-
.- Pues claro que no ¡.- le respondió Leiko mientras eran mas y mas cerrados a punta de lanza por los guardias
-Tampoco te has acostado con ninguna de las esposas del Zar cierto?- Acotó Jacob con un tono de inseguridad y miedo.
-No Exactamente…..-
-Como que “No exactamente “.- le preguntó Jacob dándole un pequeño golpetazo en la zona abdominal, lo que le provocó que los apretaran mas con las lanzas.-
- Quietos Ahí intrusos, ni un movimiento más ¡.- Se escucho desde la puerta de entrada, con una voz de autoridad sin poder identificar la silueta envuelta por las sombras de la noche y la arena danzante que emergía a cada paso que daba. Hasta que finalmente se presentó como el Capitán a cargo de la escuadrilla de turno.-
-Soy Saheeb Yahir, Primer oficial de la armada de Duhan y capitán de la escuadrilla de turno, Las Serpientes doradas.
Era un hombre de aproximadamente metro noventa que era acompañado por un cuerpo robusto y su unas barbas oscuras con bigotes que hacían sus rasgos mucho más duros de lo que ya eran junto a un turbante marrón oscuro y unas vestiduras claras de una tela liviana cruzada con dos tirantes en forma de cruz de cuero. Y pantalones blancos con botas de cuero marrón  y detalles de oro.

18 feb 2011

CAPITULO 2 : Algo entre las Arenas

- Hey! buen viajante , me podría decir si sabe algo de este perezoso búfalo ? pasa que está estancado y no querer moverse pues nosotros queremos llevarlo hasta Duhan .- Gritó Leiko sin recibir respuesta
La silueta se acercaba mas y mas y ya se empezaba a diferenciar los rasgos dando a conocer a un guardia real de Duhan.
- oh! debe ser el dueño del animal.- afirmo Jacob
- Si, pero noto algo extraño en su figura, no es como los demás guardias normales, es como si este le faltara algo... algo de... ALGO DE PIEL!
- he... Leiko... creo que sería mejor que nos alejáramos, no tiene buena pinta y menos amigable.- dijo Jacob mientras se acercaba a Leiko.
- Tiene razón pero que le pudo a ver pasado, estos guardias nunca se encuentran en estas condiciones y menos con su traje destrozado.-
- No creo que vaya a responder, así que mejor que nos larguemos de aquí y avisemos en Duhan de lo visto.
- Pues claro que no! – Retrucó Leiko – Esto lo vamos a llevar como evidencia a Duhan, por las dudas, Así que desenfunda que este se viene con nosotros!-
- Okey! Si es lo que quieres allá vamos ¡- Leiko desenfundó sus dagas curvas y Jacob su bastón de madera para así arremeter contra el pútrido individuo.
De una maniobra digna de un maestro de armas , Leiko le desprendió la cabeza de su cuerpo y esta calló justo al lado de Jacob que con gran asombro quedó mirándola fijamente mientras el cuerpo caía primero de rodillas al suelo y luego el resto por completo , esparciendo una sangre demasiado oscura para cualquier ser viviente normal.
- Esto es algo que no se ve todos los días no cierto, Jacob?
- Pues claro que no, supongo que debe hacer una respuesta esto, so se cuan lógica pero debe de haberla; así  que carguemos al cuerpo en el Búfalo y hagamos un último intento llevando todo junto a Duhan.-
A lo que al momento de acercarse al cuerpo este se hizo uno con la arena del desierto quedando solo los despojos de la vestidura del soldado.-
-Bueno, esto se pone cada vez más extraño Leiko, ahora se ha hecho polvo y se ido con  la arena en el viento.
- Al menos nos quedan las ropas, llevémoslas como pruebas, eso bastará- Respondió Leiko
-OK, pero no te robes nada, no quiero tener problemas al llegar a Duhan por haber saqueado a un guardia, o lo que queda de él.
- eh… me decías?- respondió Leiko mientras ponía las manos en los bolsillos del traje del guardia.-
- QUE NO HAGAS ESO!, es que nunca me escuchas?- Le grito Jacob con una cara de desesperación mezclada con frustración.
- Bueno solo porque tú no quieres problemas, Vale y dirijámonos hacia nuestro destino, ya no nos debe faltar más que unas horas y con suerte llegaremos a la noche para probar unas de esas riquísimas tortillas de erizo de las planicies que tanto me gustan a mí y son una exquisitez de Duhan.-
-Aghh… ok, Yo me quedaré  la guarnición. De Setos y hongos.-
Y Así encaminaron hacia Duhan, pero en cuanto dieron su primeros pasos notaron que el Búfalo empezó a seguirlos conservando una distancia prudente, quizá las cosas estaban mejorando para ellos dos y para no cortas con esa suerte, decidieron que mirar al Búfalo y camina a paso normal.
Caminaron unas cuatro horas y ya podían ver la cuidad a lo lejos, la “Cúpula de las Arenas “, el signo característico de Duhan ya se podía distinguir el levantándose en medio de la ciudad.
Así que por fin habían arribado a Duhan con la medianoche pasada sobre ellos.

CAPITULO 1 : Un nuevo viaje Comienza.


- Oye Leiko , estás seguro hacia donde nos dirigimos ? .-


 - Pues claro Jacob , o es que acaso no confías en tu compañero de aventuras ? .-
- No ! , no es eso - Respondió Jacob mientras contemplaba las altísimas y vastas dunas de arena que pisaba al andar .- Solo que si me dijeras exactamente hacia dónde vamos , estaría un poco más tranquilo.
- Bueno, Que va! ya te he dicho que vamos a Tifirith , pero primero tenemos que pasar por provisiones en Duhan . Donde tengo varios conocidos que me esperan.-
- Espero que no sea como aquella vez que fuimos a Dortemor que tus  "conocidos" quisieron quemarnos vivos.-
- Pues claro que no Jacob! Aquella ocasión fue una terrible confusión que aquí no tendrá lugar, así que quédate tranquilo que todo va a estar de maravillas.-
- Bueno, Eso espero.- Dijo Jacob con aire de incertidumbre.
Leiko y Jacob estaban caminando desde hace semanas sobre el desierto de Shalim. Si las cuentas no estaban mal en un día llegarían a Duhan. Claro, si no había ningún tipo de retraso inesperado. A lo que no fue así; sobre la siguiente duna que cruzaron se encontraron un Búfalo de las arenas, como bien lo dice el nombre, era un animal del tamaña un poco más que un búfalo común y corriente pero con mucho mas pelo que era usado para los viajes sobre el desierto. Hasta allí no había nada fuera de lo común, excepto que tenía su montura pero nadie estaba sobre él ni en los alrededores.
- Eh... oye Leiko.- Dijo Jacob señalando al Búfalo.- Acaso ese búfalo no tendría que tener un jinete o algo que lo cabalgase?-
- Si, tienes razón pero como tú; no veo a nadie. Así que te parece si lo montamos para  ganar un poco de tiempo y descansar un poco?-
- Bueno, no me parece mala idea pero tiene que ser de alguien, tiene una montura y es más, tiene la insignia de la guardia real de Duhan. Eso me parece demasiado extraño.-
-Quizá  simplemente se escapo de los establos y corrió hacia su libertad como animal que es. No crees?
- Hmmm, la verdad no, es muy raro que uno de estos animales se les escape a la guardia real. Sabes lo que valen y significan para ellos.-
-Si eso es cierto, entonces mejor aún, aprovechemos y llevémoslo hacia el establo que seguramente nos dará una buena recompensa, qué opinas Jacob?
- Suena tentador, así que hagámoslo!- Afirmó Jacob encaminándose hacia el búfalo.
El búfalo los miraba con cara de desorientación total, algo un tanto común ya que estos animales no se caracterizaban justamente por su inteligencia ni mucho menos.
- Oye amiguito! ven aquí así puedo cabalgarte y llevarte hasta Duhan con tus compañeros. - Dijo Leiko mientras se acercaba con cautela hacia el animal. Mientras este lo seguía mirando inmóvil con los ojos desorbitan tés y girando su cabeza hacia un costado.
- A la una... a las dos... y a las... tres.- gritó Leiko mientras saltaba sobre el búfalo. Pero este  con un movimiento de la cabeza lo tumbó en el aire y calló de espalda al piso.
- Auch ! eso ha dolido .- Acotó Jacob mientras veía levantarse a Leiko con cara de rabia.-
- Bueno, veo que no quieres hacer esto por las buenas, así que lo haremos por las otras.- A lo que sacó una soga de mochila e intento lazarlo, pero luego de varios intentos fallidos se dio por vencido y dijo : - Oye Jacob porque no lo saqueamos y lo matamos y así al llegar a Duhan decimos que lo encontramos así y al menos por la noticia nos darán algo.-
- Claro que no! , Me crees capaz de tal atrocidad Leiko?-
- Pues claro que sí! , Si no, no te lo estaría preguntando.-
- NO!- Dijo con cara irritada - Será mejor que sigamos camino y que sea lo el destino quiera para este pobre animal .-
- Pobre Animal? date que cuenta que sus insignias valen más que todas nuestras vestiduras ! .-
- No lo decía en ese sentido. "Animal”!
- "Animal" yo o él? - Se preguntaba mientras miraba al búfalo buscándole algo de valor para luego poder vender por ahí.
Mientras esta charla sucedía Leiko se percató que una silueta se acercaba a ellos desde el norte en dirección de Duhan.
- Mira Park, alguien se acerca, parece ser un guardia de Duhan.- Dijo Jacob afirmando lo que veía Leiko.
- Pues vamos a ver, quizás nos pueda dar alguna respuesta al gran enigma del búfalo que no quiere moverse por nada.