18 feb 2011

CAPITULO 2 : Algo entre las Arenas

- Hey! buen viajante , me podría decir si sabe algo de este perezoso búfalo ? pasa que está estancado y no querer moverse pues nosotros queremos llevarlo hasta Duhan .- Gritó Leiko sin recibir respuesta
La silueta se acercaba mas y mas y ya se empezaba a diferenciar los rasgos dando a conocer a un guardia real de Duhan.
- oh! debe ser el dueño del animal.- afirmo Jacob
- Si, pero noto algo extraño en su figura, no es como los demás guardias normales, es como si este le faltara algo... algo de... ALGO DE PIEL!
- he... Leiko... creo que sería mejor que nos alejáramos, no tiene buena pinta y menos amigable.- dijo Jacob mientras se acercaba a Leiko.
- Tiene razón pero que le pudo a ver pasado, estos guardias nunca se encuentran en estas condiciones y menos con su traje destrozado.-
- No creo que vaya a responder, así que mejor que nos larguemos de aquí y avisemos en Duhan de lo visto.
- Pues claro que no! – Retrucó Leiko – Esto lo vamos a llevar como evidencia a Duhan, por las dudas, Así que desenfunda que este se viene con nosotros!-
- Okey! Si es lo que quieres allá vamos ¡- Leiko desenfundó sus dagas curvas y Jacob su bastón de madera para así arremeter contra el pútrido individuo.
De una maniobra digna de un maestro de armas , Leiko le desprendió la cabeza de su cuerpo y esta calló justo al lado de Jacob que con gran asombro quedó mirándola fijamente mientras el cuerpo caía primero de rodillas al suelo y luego el resto por completo , esparciendo una sangre demasiado oscura para cualquier ser viviente normal.
- Esto es algo que no se ve todos los días no cierto, Jacob?
- Pues claro que no, supongo que debe hacer una respuesta esto, so se cuan lógica pero debe de haberla; así  que carguemos al cuerpo en el Búfalo y hagamos un último intento llevando todo junto a Duhan.-
A lo que al momento de acercarse al cuerpo este se hizo uno con la arena del desierto quedando solo los despojos de la vestidura del soldado.-
-Bueno, esto se pone cada vez más extraño Leiko, ahora se ha hecho polvo y se ido con  la arena en el viento.
- Al menos nos quedan las ropas, llevémoslas como pruebas, eso bastará- Respondió Leiko
-OK, pero no te robes nada, no quiero tener problemas al llegar a Duhan por haber saqueado a un guardia, o lo que queda de él.
- eh… me decías?- respondió Leiko mientras ponía las manos en los bolsillos del traje del guardia.-
- QUE NO HAGAS ESO!, es que nunca me escuchas?- Le grito Jacob con una cara de desesperación mezclada con frustración.
- Bueno solo porque tú no quieres problemas, Vale y dirijámonos hacia nuestro destino, ya no nos debe faltar más que unas horas y con suerte llegaremos a la noche para probar unas de esas riquísimas tortillas de erizo de las planicies que tanto me gustan a mí y son una exquisitez de Duhan.-
-Aghh… ok, Yo me quedaré  la guarnición. De Setos y hongos.-
Y Así encaminaron hacia Duhan, pero en cuanto dieron su primeros pasos notaron que el Búfalo empezó a seguirlos conservando una distancia prudente, quizá las cosas estaban mejorando para ellos dos y para no cortas con esa suerte, decidieron que mirar al Búfalo y camina a paso normal.
Caminaron unas cuatro horas y ya podían ver la cuidad a lo lejos, la “Cúpula de las Arenas “, el signo característico de Duhan ya se podía distinguir el levantándose en medio de la ciudad.
Así que por fin habían arribado a Duhan con la medianoche pasada sobre ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario